Transcurridos 148 años de existencia del Colegio de Enfermería de Sevilla, con una dilatada vocación de vanguardia y empeño continuado por alcanzar nuevas metas para mejora de sus colegiados, podría resultar ocioso formularse la pregunta ¿qué utilidad tiene pertenecer al Colegio?. Pues bien, para los más jóvenes, aquellos que no conociesen la historia, ni los avatares y evolución enfermera, convendría informarles que sin la presencia de los Colegios, la profesión no habría experimentado, los avances y progresos que hoy reconocemos como normales pero que han sido fruto de muchos años de acción y empuje de unos profesionales, aglutinados en torno a su Colegio como referente directo.
En cuanto a la pregunta ¿para qué sirve estar colegiado? . Al margen de las numerosas ventajas que encontrarás en el apartado Prestaciones, Programas de Formación Gratuitos y Servicios del Colegio de Enfermería de Sevilla, que sólo a efectos de rentabilidad compensan con creces el importe de la cuota colegial, existen una razón conceptual y una justificación inequívoca por encima de cualquier argumento o conveniencias particulares que debemos tener siempre presente:
Todas las profesiones tituladas (del arquitecto al abogado, del médico al ingeniero....) buscaron, en sus orígenes y en la actualidad, la unidad y afinidad que representa su Colegio, como única entidad capaz de aglutinar la diversidad y compleja pluralidad de los profesionales, con el objeto de fortalecer su presencia y relevancia social, identificándose con una deontología común y orientándose colectivamente a la excelencia de la práctica profesional en bien de los ciudadanos.
Las profesiones tituladas sin excepción, a través de sus Colegios respectivos, han hecho frente a las vicisitudes que, en cualquier época y contexto, pudiera representar el afán de intervencionismo de las diferentes administraciones, en mayor o menor grado, para atribuirnos el papel de dependencia a sus objetivos y el interés por controlar y moldear las legítimas aspiraciones de los profesionales.
Estos son hechos ciertos y evidentes que no admiten dudas. Porque, de lo contrario, y baste un ejemplo de la historia reciente: de no haber mediado la concienciación y movilizaciones vividas en los años setenta del siglo XX, con el impulso decidido y el compromiso indisoluble con la profesión por parte de la Organización Colegial, habríamos pasado a ser una rama sanitaria de la "formación profesional" en lugar de carrera universitaria.
También en nuestros días, sin la Organización Colegial seguiríamos con funciones delegadas de otra profesión y no tendríamos funciones propias e independientes, no seríamos una profesión facultativa como lo somos actualmente, no tendríamos catálogo de especialidades, no habríamos conseguido un logro sin precedentes como es revalorizar nuestra carrera pasando de tres a cuatro años de estudios y, como hito definitivo, la evolución de diplomados a titulados de grado, en igualdad con todas las titulaciones universitarias. Y como colofón profesional, las competencias de prescripción enfermera que irán desarrollándose con el tiempo y en reconocimiento a nuestras funciones propias como profesionales de los cuidados.
El valor añadido de la Organización Colegial también significa liderazgo de la profesión como viene siendo palpable en los últimos tiempos, sea en importantes programas de formación continuada y actualización de conocimientos, en los planes de divulgación hacia los profesionales y medios de comunicación, o en la representación y presencia activa ante la sociedad que, de no existir nuestra Corporación, sería muy difícil de haberse conseguido.
Cuando, desde los Colegios profesionales se denuncian reiteradamente los obstáculos que la enfermería padece y se reclama una solución, estamos haciendo llegar a la ciudadanía y a la Administración la constatación de que la Organización Colegial significa un conjunto de profesionales anónimos pero fielmente representados en sus circunstancias: el paro entre los jóvenes, la penosa emigración al extranjero, la escasa cobertura y sustituciones en las plantillas funcionales de los centros sanitarios, las retribuciones insuficientes, las agresiones a los profesionales y, la inseguridad en el ejercicio de la profesión con un elevadísimo índice de accidentes evitables, referidos a la protección frente a pinchazos y contagios.
Por ello, los Colegios apoyaremos sin reservas a aquellas organizaciones sindicales que persistan en acometer acciones para resolver eficazmente dichas cuestiones en el ámbito de sus competencias.
Nadie duda de que sin la Organización Colegial, y a pesar de las anteriores dificultades que debemos superar, no habríamos obtenidos logros importantes y hoy no estaríamos hablando de una Enfermería española potente, con un nivel científico-técnico relevante, dotada de personalidad propia y peso específico en el campo sanitario, conforme la vivimos habitualmente con la certeza de ser valorados por los ciudadanos y nos reconocen otras profesiones y, con un nivel prestigiado, en el seno del Consejo Internacional de Enfermería.
La voz de los Colegios se hace oír en base a que defienden postulados e intereses estrictamente profesionales. Nuestra corporación como entidad tiene la misión general de prestar los mejores servicios a los ciudadanos y ayudar al óptimo desarrollo del campo de la salud; y, como misión particular, el progreso profesional y el avance de las enfermeras y enfermeros en su conjunto.
Con tu ayuda y participación, la independencia que caracteriza a los Colegios será mas efectiva y, cuanto mayor sea el número de enfermeras y enfermeros colegiados con una permanente vinculación, mas fuerte resultará nuestro Colegio. En la conciencia crítica que debe presidir el quehacer de nuestra institución, reside una de las razones de su existencia para defender la mejor atención al ciudadano y la deontología de sus miembros integrantes.
En una sociedad como la que vivimos, en pleno siglo XXI, los Colegios Profesionales se han revelado como una de las escasas herramientas que, desde la independencia, pueden y están obligados a utilizar los distintos colectivos de profesiones universitarias, para hacer patente el valor de su autoridad profesional en un contexto donde conviven grandes poderes e intereses no siempre coincidentes.
Parece claro, por tanto, que resulta imprescindible la presencia de un Colegio que, libre de ataduras hacia cualquier tipo de inclinaciones sectoriales, busque y profundice en el bien común de la profesión sin excepción alguna, fomente la identidad profesional y el entendimiento entre sus miembros para que activamente demanden un futuro mejor para la profesión.
Como enfermeros sevillanos debemos sentirnos orgullosos de poder contar con nuestro Colegio Profesional, desde hace casi siglo y medio, porque de no existir, tendríamos que "inventarlo" para que la personalidad, única e indivisible de cada profesional de enfermería tuviera eco, sintiéndose defendido y amparado, frente a los grandes bloques que actúan y se superponen en nuestro entramado social y laboral.